La vida comienza con el nacimiento de un bebé, un ser que acaba de llegar a la vida, sensible, bueno, inocente y delicado. Ese bebé, cuando pasen los años no recordará el día que nació, tendrán que contárselo sus padres, los cuales recuerdan ese día como uno de los mejores de sus vidas.
Conforme van pasando los años una persona va creciendo fisica y moralmente; aprende cosas nuevas, descubre sitios nuevos, se enamora, le rompen el corazón, cumple años, llora, ríe, se emociona,etc.
De repente, un día echas la vista atrás y te das cuenta de todo lo vivido, te das cuenta que han pasado ya muchos años, un cuarto o la mitad de tu vida, te das cuenta de como has ido cambiando conforme ibas creciendo, madurando en tu carácter, cambiando tu forma de ser (a peor o mejor). Ya tienes mas razonamiento y sentido común (o viceversa), has decidido que quieres ser en la vida, has encontrado a la persona adecuada (o no), los amigos que has dejado atrás y los que aún conservas o tienes nuevos.
La vida puede dar mucha vueltas y posiblemente la mayoría de las cosas no salgan como planeaste en esa lista que escribiste con 15 o 16 años cuando soñabas con lo que querías ser de mayor y lo que querías conseguir.
No todo tiene que ser malo, la vida te sorprende y pone en el camino cosas que tiempo después agradeces que hayan pasado y que hayas conocido a esas personas, por ejemplo.
Pero que os voy a contar yo de la vida, si como ya os he dicho solo llevo un cuarto de ella viviendo.
Lo que sí sé es que LA VIDA SE VIVE VIVIENDO DE TAL MANERA QUE CUANDO TENGAS 80 AÑOS Y VUELVAS LA VISTA ATRÁS NO TE ARREPIENTAS DE NO HABER HECHO O DICHO ALGO. Entonces será cuando puedas decir que has vivido de verdad.
Como siempre os dejo una recomendación final, en este caso una de musical de una de mis canciones favoritas:

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